“La barca pasó y el río quedó, al fin, quieto.” La pequeña novia del carioca Abrió la tercera puerta. De nuevo, mármol, piedra y tierra. Había alguien. Quiso preguntarle pero no le salió la voz. Cuando pudo emitir sonido, ya estaba sola de nuevo. Volvió a abrir otra puerta, vio gente que se estaba yendo. Una mujer le dijo que estaban cerrando. Ella respondió que tenía que llegar a tiempo. -Ya van a apagar las luces, mejor va a ser que salgas, se pone todo feo cuando cae el sol. -Tengo que llegar, es un lugar como este. -Acá todos los lugares son iguales. Mejor va a ser que te vayas. Dijo y salió por otra de las puertas. Corrió en esa dirección, abrió buscando el rastro de aquella mujer, pero estaba sola de nuevo. La habitación era idéntica a la de antes. Se sentó en el piso y prendió un cigarrillo. Una voz masculina le pidió fuego. Se estremeció. Era una voz familiar. Levantó los ojos y en un principio no vio a nadie. Sintió una mano que se posaba en su homb...