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Mostrando entradas de abril, 2010

GRIETAS VISCERALES

La tripa, la másmédula, derramándose a borbotones desmesuradamente incontenible, insaciable, sedienta de más, insatisfecha, se desborda, se vacía, se pliega y repliega, el cuerpo se duplica y replica, tiene amnesia de lo que sucedió en las hierbas, en camisones sobre colchones de hojas frescas, la arcadia misma, nuestra arcadia, a nuestro modo, a nuestro ritmo, a nuestra sed, antropófago, ven a mí, vuelve y desgarra un poco más que todavía queda carne eso es lo que sobra, ven y aléjate también, mi ángel negro, mi más que sabrosa perdición, y mientras tanto la tripa sigue derrochando, me licúo, qué pasó con las hierbas, fatalidad, cruel fatalidad, ser líquido se siente tan leve, pasaré al estado de vaporización… no, la sangre no se vuelve vapor , volar no voy a poder, aunque lo intento mientras tanto pienso en los camisones y vuelven los paraguas que tenía que coser, oh caníbal, será que pudiéremos recuperar nuestro edén, nuestro averno monoambiental de excitante perdición, me consum...

Flaneur

“Un éclair... puis la nuit !” Charles Baudelaire “A une passante” Ella viene caminando con paso firme, segura, con la frente y el pecho bien en alto. Ése es su escenario. Sabe cómo moverse en él, no porque sí, sino porque cada uno de los que derrumba tras su marcha se encarga de recordárselo. Llega a la esquina. Está por cruzar. En ese instante, el señorito cuasi-inmovil que le indica si puede hacerlo, optó por adoptar una de sus dos posiciones, que es la más rígida. Aprovecha para morderse una cutícula y se dispone a esperar… Él viene caminando apurado, tiene que llegar rápido a quién sabe qué lugar. En un principio se molesta, en su vida atareada un minuto parado en una esquina le resulta sumamente improductivo. Pero no hay más remedio, el lanzarse a cruzar ignorando la autoridad impuesta por el señor semáforo en una avenida tan ancha podría devenir en desgracia, así que espera… Vivir en la metrópoli tiene esas ventajas, no se sabe qué puede pasar a la vuelta de la esquina. Quién sa...

On the rocks

El oráculo vaticina la llegada escuchá, escuchá ahí viene no, pero no todavía está por llegar… ¿Serán los jinetes del Apocalipsis que vienen al trote desde quién sabe dónde? (si es que existe ese dónde) ¡Buom, bum, buom! rumores el fin del mundo calentamiento global jardines blancos, cielos agujereados whisky en las rocas El león agoniza en su lecho hasta que lo descubro se va a salvar el sabio, valientemente se encamina hacia la blancura, debe permitir que siga su camino regresa la solidez lentamente se licúa, las partículas caen ...

Veo veo

"...si se repasa fríamente, nada impide calcular que, si no tiene el carácter de una confabulación, porque no debe juzgarse de tan perversa a la gente, reviste el tono de un chiste, un chiste amargo de esos que no se festejan a carcajadas" Antonio Di Benedetto, El pentágono , 1974 Un pincel cargado con colores psicodélicos se desliza sobre el lienzo ya no tan en blanco. Detrás de él, los ojos frenéticos y desorbitados del pintor en una fascinación casi perversa, insaciables sorben hasta la última gota de la escena.Frente a él, recostados sobre una frazada, tapados con una muy liviana sábana blanca, yacen dos durmientes. Ella se encuentra en posición fetal. La melena negra, ondulante y abultada se desliza porel suelo. El brazo derecho suple la función de la almohada que falta.La cara tiene una forma entre ovalada y redonda. Los ojos, enmarcados por unas cejas que forman una especie de v corta asimétrica, a medio cerrar, aún manifiestan el tupido rimmel de unas pestañas maqu...

Álbum

Los extraños Ella mira un punto indefinido. Boca grande, mechones de pelo danzantes entre sus labios y su cuello, aros gigantes, ojos delineados. Él está de perfil, con una sonrisa que por poco no se escapa de la imagen. Los ojos bien chinos , la cabeza levemente inclinada hacia adelante, la nariz de hueso ancho, el mentón rectangularmente masculino. Ella está ausente; él, no disponible. Cerrar sesión. Blanco y negro en el espejo de un restaurante de comida china En el reflejo, dos sombras. Él la toma firmemente por la cintura, y ella se acurruca en su pecho de manera tal que si él decidiera correrse, caería directo al piso. La imagen fugaz parece que está por desaparecer. Para hacerla perdurar, las sombras, ya casi a punto de desintegrarse, miran fijo a las otras dos sombras que copian con exactitud su postura y les sostienen la mirada de manera casi impertinente. Terraza lunar No muy lejos de aquel pintoresco restaurante, se encuentran sentados en el piso. Él pita profundamente su ...