Los extraños
Ella mira un punto indefinido. Boca grande, mechones de pelo danzantes entre sus labios y su cuello, aros gigantes, ojos delineados.
Él está de perfil, con una sonrisa que por poco no se escapa de la imagen. Los ojos bien chinos , la cabeza levemente inclinada hacia adelante, la nariz de hueso ancho, el mentón rectangularmente masculino.
Ella está ausente; él, no disponible.
Cerrar sesión.
Blanco y negro en el espejo de un restaurante de comida china
En el reflejo, dos sombras. Él la toma firmemente por la cintura, y ella se acurruca en su pecho de manera tal que si él decidiera correrse, caería directo al piso. La imagen fugaz parece que está por desaparecer. Para hacerla perdurar, las sombras, ya casi a punto de desintegrarse, miran fijo a las otras dos sombras que copian con exactitud su postura y les sostienen la mirada de manera casi impertinente.
Terraza lunar
No muy lejos de aquel pintoresco restaurante, se encuentran sentados en el piso. Él pita profundamente su cigarro, con los ojos clavados en la pared de enfrente. Ella con la mirada fija en una luna ominosamente llena, sonríe cínicamente.
Encuentro
Los cuerpos, impúdicamente libres, recíprocamente libres, lujuriosamente libres, flexiblemente libres, desigualmente libres, encrucijadamente libres, sabrosamente libres, esclavamente libres, terriblemente libres, terriblemente leves.
Crisis
Tres y media de la mañana. Ella está sentada en el pequeño patiecito de su dormitorio. Parece una bola, porque tiene las piernas flexionadas, pegadas a su cuerpo. La podemos ver por la luz del cigarrillo que tiene en su mano. Cada vez que da una pitada se ilumina su cara de preocupación. Adentro, con el cuerpo orientado hacia la pared, él duerme. Certidumbre o ilusión, epidérmica ficción…
Rutina
Él está tirado en el sillón, parece una estatua, el único movimiento que se percibe es el de su rítmico pulgar pegado al control remoto. Ella está sentada en el piso con el mate en la mano. Solo podemos escuchar el ruidito de un largo sorbido, hace rato que se terminó el mate pero ella insiste en tomar hasta la última gota.
Les amants
Martes; las tres de la mañana; la calle, un páramo. Él se sienta sobre el cordón de la vereda y la contempla embelesado. Ella se pone súper colocada y sonríe.
Jaque mate o de cómo un teléfono celular puede devenir en imán
Ella está leyendo. Mira el celular.Decide tomar mate, pone la pava. Mira el celular. Coloca la yerba, la bombilla. Mira el celular. Se concentra en humedecer con agua fría solo la mitad de la superficie. Suena, sonríe y atiende. El agua hierve furiosamente.
Primeros movimientos
Momento crepuscular, la luz rojiza se fracta y refracta en él y en ella que proyectan sus largas sombras sobre las callecitas de Buenos Aires que tienen ese qué sé yo…
Plastilina y goma eva o de cómo un teléfono celular puede devenir en repelente
Ella está leyendo. Solo irrumpe el estado silencioso y tranquilo, la musiquita molesta del teléfono. Es él desde la oficina. Mira el celular, lo pone en silencioso y sigue con lo suyo.
Donde habita el olvido
Él está acostado, dormido; ella trata de encontrar en la penumbra una media. Lo mira unos segundos fija y profundamente. Luego desvía la mirada a la vez que llena sus pulmones de aire para luego soplar con fuerza.
Los extraños
Todavía él no es él y ella no es ella. O sí. Pero para ella había otro él que ese día no vio; y para él había otra ella a la cual no llamó. Ella ya está adentro del bar, él en la puerta. No saben que pronto pasarán a ser él y ella.
Ella mira un punto indefinido. Boca grande, mechones de pelo danzantes entre sus labios y su cuello, aros gigantes, ojos delineados.
Él está de perfil, con una sonrisa que por poco no se escapa de la imagen. Los ojos bien chinos , la cabeza levemente inclinada hacia adelante, la nariz de hueso ancho, el mentón rectangularmente masculino.
Ella está ausente; él, no disponible.
Cerrar sesión.
Blanco y negro en el espejo de un restaurante de comida china
En el reflejo, dos sombras. Él la toma firmemente por la cintura, y ella se acurruca en su pecho de manera tal que si él decidiera correrse, caería directo al piso. La imagen fugaz parece que está por desaparecer. Para hacerla perdurar, las sombras, ya casi a punto de desintegrarse, miran fijo a las otras dos sombras que copian con exactitud su postura y les sostienen la mirada de manera casi impertinente.
Terraza lunar
No muy lejos de aquel pintoresco restaurante, se encuentran sentados en el piso. Él pita profundamente su cigarro, con los ojos clavados en la pared de enfrente. Ella con la mirada fija en una luna ominosamente llena, sonríe cínicamente.
Encuentro
Los cuerpos, impúdicamente libres, recíprocamente libres, lujuriosamente libres, flexiblemente libres, desigualmente libres, encrucijadamente libres, sabrosamente libres, esclavamente libres, terriblemente libres, terriblemente leves.
Crisis
Tres y media de la mañana. Ella está sentada en el pequeño patiecito de su dormitorio. Parece una bola, porque tiene las piernas flexionadas, pegadas a su cuerpo. La podemos ver por la luz del cigarrillo que tiene en su mano. Cada vez que da una pitada se ilumina su cara de preocupación. Adentro, con el cuerpo orientado hacia la pared, él duerme. Certidumbre o ilusión, epidérmica ficción…
Rutina
Él está tirado en el sillón, parece una estatua, el único movimiento que se percibe es el de su rítmico pulgar pegado al control remoto. Ella está sentada en el piso con el mate en la mano. Solo podemos escuchar el ruidito de un largo sorbido, hace rato que se terminó el mate pero ella insiste en tomar hasta la última gota.
Les amants
Martes; las tres de la mañana; la calle, un páramo. Él se sienta sobre el cordón de la vereda y la contempla embelesado. Ella se pone súper colocada y sonríe.
Jaque mate o de cómo un teléfono celular puede devenir en imán
Ella está leyendo. Mira el celular.Decide tomar mate, pone la pava. Mira el celular. Coloca la yerba, la bombilla. Mira el celular. Se concentra en humedecer con agua fría solo la mitad de la superficie. Suena, sonríe y atiende. El agua hierve furiosamente.
Primeros movimientos
Momento crepuscular, la luz rojiza se fracta y refracta en él y en ella que proyectan sus largas sombras sobre las callecitas de Buenos Aires que tienen ese qué sé yo…
Plastilina y goma eva o de cómo un teléfono celular puede devenir en repelente
Ella está leyendo. Solo irrumpe el estado silencioso y tranquilo, la musiquita molesta del teléfono. Es él desde la oficina. Mira el celular, lo pone en silencioso y sigue con lo suyo.
Donde habita el olvido
Él está acostado, dormido; ella trata de encontrar en la penumbra una media. Lo mira unos segundos fija y profundamente. Luego desvía la mirada a la vez que llena sus pulmones de aire para luego soplar con fuerza.
Los extraños
Todavía él no es él y ella no es ella. O sí. Pero para ella había otro él que ese día no vio; y para él había otra ella a la cual no llamó. Ella ya está adentro del bar, él en la puerta. No saben que pronto pasarán a ser él y ella.
Comentarios
Publicar un comentario